Y aquí sigo, todavía siendo el pendejo que era hace varios años y que empezó a escribir este blog como una manera de reflexionar en mi mismo y mis múltiples pendejadas. El caso es que ya tengo la sana distancia que quería con la separada, la casada cada día se siente mejor conmigo y los problemas que al principio me pusieron mal, ya son solo historia. No se hasta donde nos vaya a llevar esto, pero seguro no muy lejos si ella decide continuar con un tipo que la ignora y solo la ve como quien le cuida a los hijos y le atiende la casa. Yo mientras, me empiezo a hacer a la idea de que ser el otro es una buena inversión y que por alguna extraña razón, hasta lo estoy perfeccionando. Espero no convertirme en un pendejo, en uno como el esposo de esta mujer, porque de esos pendejos hay demasiados y no quiero ser un pendejo del montón; hasta entre pendejos hay clases.
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