sábado, 15 de abril de 2017

Dos pendejos por el precio de uno.

He vuelto a quedar como un pendejo, solo que ahora por partida doble. Hace dos días me había propuesto dar por terminado el asunto de estas dos mujeres, pero no he podido; la cosa es así:
La casada se pone celosa de la separada y como esta vez se andaba saliendo de control, pensé que era buen momento para mandarla por unas zapatillas de ballet. Pero se aplacó y ya no hice nada; hace un día lo volvió a hacer y no se si esperar a que truene o ya finiquitar. Con esta hay manera de moverle un poco todavía, pero si no salen las cosas, es más fácil acabar, puesto que hemos dejado claro que esto no es amor.

La separada se pone celosa de la casada y empieza a ponerse mal, al grado de tuitear que ella es la del problema y no yo. Me ha dicho cosas que sabía sobre asuntos pasados de mi vida y que prefirió no decir ¿para? No se, supongo que para poder controlarme. También a esta la iba mandar por unas zapatillas de ballet y nada. Con esta si tengo claro que necesito una saludable distancia y lo voy a hacer tanto para dejarla en paz como para que me deje en paz. El hecho saber que conocía esos asuntos y no decírmelos, me hace desconfiar y mucho, ya no puedo seguir. Aquí conlleva más líos por la cercanía con su hija y que lo nuestro iba a ser en serio, pero aún y cuando insiste que deberíamos intentar otra vez, el hecho de que en un inicio decidiera quedarse con sus padres en vez de probar conmigo, no me deja un buen sabor de boca y menos si me oculta cosas.
Total que tengo a dos celosas que quieren estar conmigo y que al mismo tiempo quieren estar en otro lugar; una con sus padres y su hija y otra con su marido y sus hijos. Una celosa de los likes de Facebook y otra que dice que ando tras una mujer naca, mentirosa e ignorante. Al final, el único pendejo soy yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario