domingo, 22 de septiembre de 2019

Las redes sociales y un pendejo.

Hoy he decidido cerrar Facebook, mi cuenta oficial.

Una simple publicación ha desatado una revolución de las peores y las cosas se han salido de control.

La gente se puso mal porque le dediqué una palabras de odio a la cabrona que se fue y creyeron, erróneamente, que era para otra persona. Pero es que la gente de todo hace olas en un vasito con agua. Las mujeres le tiran a los hombres con los que estuvieron y les da risa, pero que un hombre publique algo similar respecto a una mujer, es el fin del mundo.

Pero, aquí debo hacer notar que me dijeron las palabras de esa cabrona, que me retumban desde la mañana en los oídos y no me dejan en paz: "El que tú hables mal de una mujer, habla más mal de ti porque eres hombre".

He borrado todo, pero ya es demasiado tarde. Estas cosas solo le pasan a cierto tipo de personas: a los pendejos, como yo.

jueves, 19 de septiembre de 2019

He perdido una aliada... por pendejo.

Si, hoy he perdido a una aliada muy poderosa. No la consideraba una amiga, puesto que no lo eramos. Una mujer fuerte, una mujer con carácter, una mujer de toma de decisiones. ¿Los hechos?

Publiqué en redes sobre la última cabrona que se fue y me dejó en una depresión profunda. Sintió que estaba aludiendo a alguien que ella estima, a alguien en quien ella confía. También dijo que uno como caballero no puede poner cosas así; pero claro, las mujeres sí pueden hablar mal de los hombres con quienes terminaron una relación y eso sí está bien.

Pero bueno, al final de todas las cuentas he perdido a esa aliada por una sola razón:

POR PENDEJO.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Pero claro, sigo de pendejo.

Si, otra vez creí que podría intentarlo pero no, me ha ignorado esa mujer que durante años he visto cerca de mi casa.

Recibí ayuda de un amigo, intentando que ella me hiciera caso y lo único que he conseguido, es ser ignorado.

Pero solo a un pendejo como yo, se le ocurre semejante cosa.

Tú también eres pendeja

Si, tú también. Te decías diferente y no, no lo eres.

—Te enojaste por un meme, tal como lo hizo la mujer que tanto decías odiar.

—Te fuiste y me cambiaste por otro, tal como lo hizo la mujer que me dejó en las formas en que me hallaste.

—Te fuiste sin darme explicaciones (hasta mucho después), tal como lo hizo la mujer que decías no merecía haber sido mi esposa.

No debiste presumir, porque finalmente eres una pendeja como las otras 3.

Un pendejo de cama en cama

De vuelta a las andadas, de nuevo a estar saltando de piel en piel, de cama en cama...

Parece que lo mío es ser así, no tener solo una pareja con quien salir; parece que estoy destinado a cambiar de piel como cambiar de calcetines.

Y no, no es bonito.