Apenas una noches después de mi última entrada, se acaba el sueño de amor que estaba teniendo. No sé qué pasó, simplemente se fue, simplemente huyó.
Es la tercera mujer que se va de mi vida sin decir nada, sin dar señales sobre lo que pasaba. Y no entiendo.
Se decía distinta, pero no lo es. Mi anterior pareja se fue, sin dar explicaciones. Una antes de esta, se molestó por algo dije o expresé. Y por lo visto, esta mujer pasó por el mismo asunto, puesto que hasta donde pude ver y conocer, todo su malestar para irse, sería que le pedí que comiera y claro, tampoco dio explicaciones.
La creí distinta, más madura y más cuerda, pero como de costumbre y para no variar, fui un pendejo.
Los pendejos seguiremos siendo pendejos.