Es una pregunta simple, pero parece que la respuesta es SI. No somos iguales a los demás, no golpeamos u ofendemos a una mujer y de acosarlas ni hablemos, no lo hacemos ni lo toleramos.
Pero parece que a las mujeres es lo que les gusta, que uno sea un culero, un grosero, un acosador y que se sobrepasen ciertos límites. Pero somos pendejos, somos de otra cepa y no nos quieren así.
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