Hoy he decidido cerrar Facebook, mi cuenta oficial.
Una simple publicación ha desatado una revolución de las peores y las cosas se han salido de control.
La gente se puso mal porque le dediqué una palabras de odio a la cabrona que se fue y creyeron, erróneamente, que era para otra persona. Pero es que la gente de todo hace olas en un vasito con agua. Las mujeres le tiran a los hombres con los que estuvieron y les da risa, pero que un hombre publique algo similar respecto a una mujer, es el fin del mundo.
Pero, aquí debo hacer notar que me dijeron las palabras de esa cabrona, que me retumban desde la mañana en los oídos y no me dejan en paz: "El que tú hables mal de una mujer, habla más mal de ti porque eres hombre".
He borrado todo, pero ya es demasiado tarde. Estas cosas solo le pasan a cierto tipo de personas: a los pendejos, como yo.
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