Ya tenía a quien querer, pero la dejé ir. He andado subiendo y bajando, de cama en cama y de piel en piel. Ella era la que quería en mi vida y no lo supe hasta ahora, cuando ya es demasiado tarde.
Le he dicho que la extraño, pero ha sido indiferente; un silencio me ha dicho más de mil palabras.
Los pendejos no hacemos buenos finales.
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